La Fianza, garantía eficaz si se utiliza correctametne

Cuando me invitan a dar una plática sobre el tema de fianzas, frecuentemente le pregunto a los asistentes que me definan en sus palabras qué es una fianza. Normalmente escucho una infinidad de respuestas. Entre ellas, casi siempre men-cionan algunas como estas: “Es como un seguro”; “Es un requisito para que te asignen el contrato”; “Sirve para que te paguen por si pasa algo”; “Es un anexo del contrato”.

La definición nos la da el Código Civil Federal es su artículo 2794, de aplica-ción supletoria en materia de fianzas: “La fianza es un contrato por el cual una per-sona (la afianzadora) se compromete con el acreedor (beneficiario) a pagar por el deudor (fiado), si éste no lo hace”.

En materia contractual, las tres prin-cipales fianzas son las siguientes: 1) anti-cipo; 2) cumplimiento; y 3) buena calidad.

¿Para que nos puede servir una fianza? Pongamos un caso práctico: Nuestra empresa desea adquirir una maquinaria sofisticada que necesita sea instalada en la planta para poder incrementar la produc-tividad. Tenemos que entregar un anticipo para que el proveedor compre el equipo al fabricante y le solicitamos la fianza de anticipo.

Como lo indicamos, la fianza es un contrato accesorio, por lo que la obligación de garantizar el anticipo debe pactarse en el documento fuente, que podrá ser por ejemplo una orden de compra o un con-trato.

Un punto muy importante, es revisar que el texto de la fianza sea correcto. Lo anterior, ya que de conformidad con el artí-culo 117 de la Ley Federal de Instituciones de Fianzas, las afianzadoras se obligan en los términos del texto que se encuentra en sus pólizas.

Así, la cantidad que le paguemos queda debidamente garantizada. Empero, esto

no es suficiente. Es recomendable que el proveedor garantice no solamente que va a invertir debidamente el anticipo, sino también que nos va a cumplir de acuerdo con los términos que pactamos en la orden de compra o contrato.

La fianza de cumplimiento nos permite poder contar con la garantía que pueda servir para resarcirnos del daño que nos pueda causar un posible incumplimiento.

Debemos considerar que el plazo genérico para reclamar una fianza son 180 días contados a partir del incumplimiento, o del vencimiento de la fianza, o bien, el que se haya señalado en la propia póliza.

No obstante, ¿qué sucede si el pro-veedor nos entrega el equipo, lo deja en operación, y a los tres meses, comienza a presentar fallas? Tendremos que recla-marle directamente que corrija el equipo o lo sustituya.

Si el proveedor lo hace, excelente, hasta lo recomendamos con alguien más. Sin embargo, ¿Qué podemos hacer si no se presenta a corregir los defectos o vicios ocultos? Si contamos con una fianza de buena calidad, normalmente tenemos un plazo de doce meses de garantía, por lo que estaremos en posibilidad de reclamar la fianza y lograr cobrar el costo de la repa-ración.

La fianza es un excelente medio de garantía si se sabe utilizar. Esto implica que necesariamente, el documento fuente y el texto de la fianza, deben ser revisados previamente por un abogado, para que en caso de necesidad, pueda reclamarse de forma correcta y oportuna, que permita lograr el cobro exitoso de la póliza.